Me alegro de verdad de que muchos de los comentarios sobre el desarrollo del 2º CVE/LE reflejen que quienes han participado en él están contentos. Quería olvidar este tema, porque parece que criticar eventos que todo el mundo subvenciona significa enfrentarte con molinos de viento con las consecuencias que todos conocemos al respecto y entre las que no se cuenta hacer amigos. ¿Por qué reincido? Vete tú a saber. Cabezona que es una. Supongo que quiero dejar claro cuál es mi postura al respecto… Eso sí, ya lo dejo, que me canso de insistir en lo obvio. Quien esté aburrido del tema, que no siga leyendo, que no quiero abusar de la paciencia de nadie y esto va para largo. El que avisa…

Tras escuchar Ldelengua#4 me he puesto a reflexionar… Francisco Herrera nos comenta que este congreso no tiene relación con encuentros prácticos de otro tipo, en los que hay una organización impecable y ponentes estrella, mientras que nosotros participamos de forma pasiva. Es un proyecto propio de la web 2.0., solidario, que exige nuestra participación y que sin ella no puede llegar a buen fin por muy buena que sea la organización o los ponentes estrella.

Francisco y yo estamos básicamente de acuerdo en que es la participación de todos lo que ha hecho que este congreso funcione. Ya lo dije en mi post anterior: es esta posibilidad de interrelación entre los docentes de español que posibilita Internet y esas ganas de las que hablaba Lola lo que me fascinaban de este congreso. Me parece que esas dos características prometían (y siguen prometiendo) mucho. Los participantes son el congreso. Sin embargo, creo que la organización no es tan 2.0. como querríamos.

Al criticar a la organización, me referí por una parte a la falta de información sobre los contenidos del congreso. Quería decir que yo, cuando compro un libro o voy a una conferencia o asisto a un curso, pues me suele gustar quién me va a contar qué. ¿Es eso pedir una organización impecable? No, eso es pedir información mínima. Entiendo que no pueda darse información sobre todos los ponentes con una suficiente antelación. De acuerdo, pues que me den información sobre esas “estrellas L” que, en su opinión, puedan decir algo interesante. ¿Implica eso que los demás tengamos que participar de forma pasiva? No veo por qué. Cualquiera puede presentar ponencias y contribuir, discutir, cuestionar o apoyar las de los demás. Digo y repito todo el rato que este aspecto era precisamente la aportación que más me gustaba de este congreso y la que realmente puede identificarse con la actitud web 2.0., si es que esta palabra no se está convirtiendo ya en un recurso de marketing. Esa aportación y, sobre todo, las ganas de todos los participantes.

No entiendo muy bien por qué Francisco Herrera califica este congreso de solidario, como si de una ONG se tratara. Si se pudiera participar gratuitamente y no que hubiera que pagar una cuota de inscripción o si los contenidos de las actas contaran con una licencia de Creative Commons (de momento, cada autor posee el copyright de su artículo), pues sí me parecería solidario…

Una organización impecable e información sobre quién participa no son aspectos que estén reñidos con la participación. No es una locura pedirlo. ¿Por qué resulta tan extraño simplemente señalar las carencias propias para poder, una vez que se acepten, tratar de reunir lo mejor de los dos mundos? No lo sé, pero los organizadores parece que se enfadan y reclaman un análisis de las actas…

Por otra parte, no solo pedía claridad e información sobre los contenidos, sino cierto control de la calidad de las presentaciones que vayan a hacerse. Ahora que caigo, quizá por eso es solidario el congreso. Sin embargo, ¿realmente sirve de algo la democratización y la solidaridad en este caso? ¿No es posible garantizar la calidad de las ponencias sin faltar a estos principios sagrados? ¿Es más, es apropiado utilizar estos valores en los temas relacionados con el saber y su difusión? Lo ilustraré con un ejemplo porque me temo que, si no, para la organización de CVE/LE no voy a tener legitimidad en la crítica… Pese a lo que Javier Villatoro nos dice, sobre los “trabajos que tan alegremente critico”, no todo el mundo “se suda la camiseta pero bien”. Lo siento, pero no. Y no reconocerlo es hacer un flaco favor tanto a quienes sí se la sudan como al sector de L en su conjunto. He echado un vistazo a los ejemplos de blogs y ponencias a los que puedes acceder sin haber hecho el correspondiente ingreso y me he encontrado con un par de artículos. Uno de ellos de un tema que me interesa bastante: “Dificultades del alumnado inmigrante árabe para el aprendizaje de la lengua española por influencia se su lengua materna”. Este artículo pretende analizar las causas de los errores que se presentan en la interlengua de los hablantes de darija como L1. Sin embargo, hay ciertos puntos débiles en este artículo en lo que sería el punto clave, la descripción del marroquí:

- No se nos aporta ningún dato sobre el número de marroquíes cuya primera lengua es el marroquí y no alguna variedad del bereber ni de cuál es el caso en el alumnado inmigrante de origen marroquí en España. Según datos de Ethnologue, hay un millón y medio de hablantes de tarifit (1991), tres millones de hablantes de tachelhit y tres millones de hablantes de tamazight (1998, ambos). En otro apartado, la autora distingue entre lengua bereber, marroquí y dialectos rifeños, por lo que parece que no se da cuenta de que los dialectos rifeños son una variedad bereber (el tarifit o rifeño).

- Se nos dice que el artículo se va a centrar en la descripción del marroquí, puesto que -de acuerdo con sus datos- los aprendices no conocen el árabe moderno estándar. Y, sin embargo, el último apartado se centra en las interferencias que la lengua árabe escrita crea en el español. Increíble. ¿En qué lengua están escribiendo estos alumnos, si el darija no es una lengua escrita y solo se escribe en árabe estándar? Misterio. Sobre eso sí que tenían que escribir un artículo.

- Describe al árabe como una lengua más consonántica que vocálica. Muy bien. Y el alemán, y el español, y el suahili. Y cualquier lengua del mundo. Y, sin embargo, cuando leo que /a:/ se emplea como semiconsonante, cualquier cosa que me diga la autora empieza a tener una credibilidad bastante limitada. Y ya cuando leo que “el sistema vocálico es muy reducido, contando solamente con tres fonemas vocálicos largos (/a:/, /i:/, /u:/ ) que también actúan como semiconsonantes y tres cortos ( /a/, /i/, /u/ )”, me quedo con la boca abierta: uno de los rasgos más fácilmente apreciables del árabe marroquí es el colapso de las vocales breves. Las vocales breves /a/ e /i/ desaparecen en prácticamente todas las posiciones y la /u/ breve se borra también o se mantiene solo como un redondeamiento en la consonante labial adyacente. Esto supone una de las características más notables y que cualquier que haya oído hablar marroquí ha notado sin duda: una larga cadena de consonantes que no se reducen, sino que marcan límites de silabificación, en función de cierto tipo de partones jerárquicos. Las vocales largas /a:/, /i:/ y /u:/ tienen además muchos más alófonos que en otros dialectos: en particular, /i/ > /e/ y /u/>/o/ cerca de las consonantes enfáticas.

- Atribuye al francés la confusión entre /s/ y /θ/. No hay, sin embargo, un estudio, sobre la L2 principal de los sujetos de que se trata (cabría pensar que el francés ya no es quizá la L2 de los niños que se crían es España). Quizá sería más fácil recurrir al hecho de que en árabe marroquí no tienen /θ/. También nos dice “afectando de igual modo a los vocablos con doble cc”. ¿Qué tiene que ver la grafía con la realización fonológica?

- “La mayoría de las dificultades en este terreno la constituyen las confusiones en cuanto al género de los nombres, ya el género de muchos de éstos en árabe no coincide con el género que tienen en español.” Quizá sería interesante hacer notar que en marroquí, pese a las excepciones, el género femenino está marcado a través de una /-a/ final de palabra, de la misma manera que en español.

- “Otro problema es el del número, en español tenemos singular para uno y plural para más de uno, mientras que en árabe existe el dual, además del singular y el plural, para indicar dos unidades.” El dual en árabe marroquí solo existe en casos aislados y no es ya un recurso morfológico de creación de plural.

Y ya paro, aunque podría seguir, porque ese hubiera sido el trabajo de un comité científico. El artículo no mejora. Es cierto que la autora ha tenido acceso al congreso y ha podido expresarse y ponerse en contacto con otros profesores. Pero, ¿no supone “desinformación” para quien quiera aprender algo sobre el marroquí? La autora es honesta: reconoce que no conoce el árabe marroquí y trata de hacer una modesta contribución al campo. Si un comité científico le hubiera señalado las carencias de su artículo y le hubiera recomendado hacer un estudio sobre estas dificultades basándose en datos recogidos entre lo que sospecho que son sus alumnos, ¿no sería más útil e interesante para todos? Me disculpo ante ella por esta crítica, pero espero que le ayude a profundizar en cuáles son los problemas de sus alumnos. Quizá esta bibliografía sobre la interlengua de árabes aprendices de inglés pueda ayudarle al respecto.

Creo que este tipo de artículos es inevitable en un congreso sin revisión ni ningún canal que controle la calidad de las ponencias. Y, a fin de cuentas, un congreso se mide por la calidad de su contenido. Y, por favor, os lo suplico: no estoy insultando el trabajo de profesores como yo. Todos hacemos las cosas mejor o peor en un determinado momento. No: estoy exigiendo una mayor claridad y un mayor trabajo por parte de la organización. Aunque, quizá, quizá, el malentendido es solo terminológico (¡Wittgenstein, ayuda!): si en las actas al primer congreso se dice que “la calidad y el interés de las ponencias que ahora publicamos son los
mejores ejemplos de la altura de este encuentro internacional”, pues yo me pongo a mirar el contenido de semejante congreso mundial. Que me dicen que no, que lo importante en este congreso no son los contenidos, sino tan solo el medio, el que todos podamos hablar y conocernos, pues entonces estoy de acuerdo: todo un éxito. Pero entonces quizá sería mejor calificarse de encuentro informal estilo O’Reilly o de descongreso o de Barcamp y entonces aquí paz y después gloria. De hecho, como dice Gabinete de desinformación (descubierto vía Karrajua), sale mucho más económico. Y probablemente es mucho más entretenido. Así que, si se me permite, yo voto por un descongreso para la próxima vez.




Tienes queregistrarte para añadir un comentario.

Nombre (obligatorio)

Email (obligatorio)

Página web

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Comparte tu sabiduría