Estaba leyendo El diseño de tareas para la clase comunicativa de Nunan, concretamente el apartado dedicado a la expresión escrita, cuando me encuentro con lo siguiente: “el acto de redactar pasa por diferentes etapas a medida que el escritor va descubriendo, a lo largo del proceso, lo que intenta decir” (Zamel. (1982) “Writing: the process of dicovering meaning”. TESOL Quaterly, 16(2), 495-9). ¡Esa es la solución a mis problemas de blogger recién estrenada! Es mejor que no sea estricta en los contenidos de este blog. A medida que escriba, se irá (lo iré) definiendo. Sin más.

Y paso de la expresión escrita a la comprensión lectora… Ya andaba pensando en ella mr1b3l. Y nos comentaba que quizá a sus alumnos no les interesaba trabajar la lectura en clase “porque tenían en la cabeza un libro” (supongo que porque eso es lo que les (nos) han enseñado: leer equivale a leer libros). Nadie cuando lee los avisos de la grúa, las multas, los folletos publicitarios, etc. en su idioma nativo piensa que está “leyendo”. Nadie “lee” las páginas amarillas ni la guía de la programación de la tele (a no ser que quiera ser tachado de “friqui”): las consulta, les echa un vistazo. Leer es otra cosa. Creo que los alumnos de lenguas extranjeras entramos a clase con ese prejuicio. Y a veces los profesores también. Tenemos una concepción restringida de lo que engloba la comprensión lectora (no solo se considera en muchos casos como algo pasivo, sino también como algo que se hace solo con determinado tipos de textos).

Sin embargo, una vez afincado en otro país, te das cuenta de lo importante que es ese “leer” que no es “leer”. Te das cuenta de que sí, que eso también es leer y que puedes (y tienes que) leer muchas cosas: billetes de tren, horarios, programación de televisión, guías de ocio, páginas amarillas, planos del metro o de una ciudad, instrucciones de uso, la matrícula en el gimnasio, en una clase de idiomas, etc. Trabajar con este tipo de textos en niveles iniciales me parece especialmente útil para inculcar las estrategias que los alumnos necesitan para hacer frente a la lectura. Es entonces cuando más notan que las necesitan, cuando más se van a fijar en la forma de cada palabra, en sus relaciones sintagmáticas y paradigmáticas, en los parecidos con otras lenguas y con otras situaciones. No es necesario tener un nivel elevado para comprender estos textos: la motivación para poder hacerlo es enorme. Es la ley del más fuerte. ¡Es cuestión de vida o muerte! O entiendo cómo sacar el billete del tren o lo pierdo y no llego al avión ni a la cena familiar y mi madre me mata. Y la mayoría de los alumnos son (somos) capaces de hacerlo incluso en lenguas que nunca hemos estudiado. Por ejemplo, (aquellos con algún conocimiento de inglés o, mejor, de alemán) probad a leer un paquete de tabaco en neerlandés.

paquete neerlandés

(Es más divertido leer “Duitschland” al ver el cartel que te dice que ahora estás en Alemania, pero hacer fotos y conducir a la vez no es lo mío. Más bien, conducir no es lo mío en absoluto.)

En Profesor en acción 3 nos comentan que la dificultad de una tarea “no reside en el texto, sino en la tarea”. No sé. Yo diría que fifty-fifty. Es cierto que se pueden llevar a cabo tareas sencillas con textos difíciles. Pero también es cierto que un texto muy por encima de las capacidades de los alumnos les frusta, les bloquea de algún modo. No sé, yo no me veo trabajando con Tiempo de silencio o con El libro del Buen Amor en una clase de principiantes, por muy fáciles que sean las tareas. Por evitar traumas, principalmente.

Una posibilidad de lectura que a mi me parece increíblemente útil son los cómics. Otros también se han entusiasmado con ellos (Wright y Krashen). Y hay un artículo bastante interesante al respecto de Norton: “Comic book culture and second language learners” (en Critical Pedagogies and Language Learning). La verdad es que mi entusiasmo por los cómics como material de aprendizaje se desarrolla a la par que mi competencia como hablante de alemán. Empecé a aprender alemán hará unos 10 meses. A partir de los tres o cuatro primeros meses (clases intensivas, así que alrededor de 100 horas, por aquel entonces), me sirvieron de mucho los cómics de Nicht Lustig. Era lo único que podía leer en alemán, una vez superado el estadio de carteles, nombres de calles, multas… (una vez garantizada mi supervivencia, quiero decir). Este que incluyo aquí me parece especialmente gracioso para presentar qué es un calendario de Adviento.

advents kalendar

Ahora que llevo ya unas cuantas horas más, me regalaron Persépolis en alemán (está editado también en español). El idioma en que se publicó originariamente es el francés y nos relata la historia de su autora y cómo se desarrolla su vida a partir de la revolución islámica primero en Irán, después en Suiza y luego de nuevo en Irán. No está relacionado, como el anterior, con la cultura alemana, pero sí con el hecho de emigrar a otro país (entre otras muchas cosas), con lo que puede propiciar un tipo de aprendizaje global (no solo intelectual).

Tengo que investigar sobre los cómics en español. Cómics del tipo de los mencionados. De momento, he encontrado el proyecto Valores Comunes, en el que se reflexiona “sobre los valores comunes entre los diversos sistemas de pensamiento, usando el cómic como medio de comunicación y desarrollo”. Tengo que echarles un vistazo…

Y blogueando, que es gerundio.




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