Me siento como un elefante en una cacharrería. O en una cristalería, si me lee algún hispanoamericano. Comme un éléphant dans un magasin de porcelaine para los franceses a los que se les ocurra vistarme. Aunque me identifico también con like a bull in a china shop (qué le voy a hacer, pero – paradojas de la vida – me suena más castizo, más español a pesar de ser estadounidense o británico). Al elefante te lo imaginas, pobre animalito, por casualidad y de repente en la susodicha cacharrería y no puede ni moverse porque, claro, el bicho es tremendo y las cacharrerías, pues ya sabemos todos, son de otra época. En un centro comercial como el Plaza Norte pues estaría tan contento el elefante, a sus anchas. Pero el toro… ese toro es harina de otro costal. Él se lo ha buscado. Es su carácter. A ver quién es el guapo que mete a un toro en una china shop… A un elefante sí, claro, le vas enseñando un cacahuete o un azucarillo o unos doritos (que sé yo que les gustan) y ahí lo tienes, en la cacharrería de la esquina. Un toro de lidia hecho y derecho… Se mete él solo. Se ha metido ahí y aunque tiene sitio de sobra, pues es que, pongamos las cartas sobre la mesa, es un toro… y los toros son animales que de vez en cuando la emprenden con las cosas que tienen alrededor. La culpa es suya, claro. Pero hay que entenderlos. Es su destino (o su ADN, que suena mucho más moderno). Pues eso, que yo soy híbrida. Soy como un gallifante, pero con toro en lugar de gallina. ¿Seré un torlefante? Porque yo solita me lo he buscado, pero no me dí cuenta de que esto era una china shop. Comenzé un máster de formación de profesores de ELE y ahora este blog pensando que me iban a facilitar esta vida reflexiva que llevo. Ahora parece que de momento me la complican y no se muy bien en qué dirección moverme (así que me quedo quieta y medito hacia dónde ir). Estoy viviendo una metamorfosis de toro en elefante. Este blog es un intento de lentamente ponerme en marcha e ir haciendo inventario de lo que tengo alrededor, de ubicarme y salir victoriosa de mi enfrentamiento con la loza y cacharros de la didáctica del español como lengua extranjera y, ya de paso, de las nuevas tecnologías (TIC). Así que os ruego que os entretengáis todos con este estado de agitación taurina-paquidérmica en el que me ha sumido tanto web 2.0., competencias de diverso tipo, evaluaciones onanísticas, ELE/2/fines específicos, podcasts, perls y códigos fuentes varios, currículos (des)integrados, posts, etc. Y espero que me echéis algún capote que otro cuando sea necesario…




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